Corazón Partido II

on 29 diciembre 2010

Corazón Partido II
  (Segunda Parte) 

Mateo 24 -junto a 25- forma parte de la literatura apocalíptica. Es el discurso final antes de su Pascua (la última cena). Después vendrá la captura, juicio y crucifixión... 

Aunque los discípulos no entienden todo lo que sucederá, sienten que la hora en que Cristo les será quitado... ¡Está cerca! Poco a poco, la tristeza comienza a embargar su ánimo. Sufren impotencia porque no pueden hacer nada para evitar la separación.

 


Así que comienzan a pensar en el reencuentro futuro: "Dinos,... ¿Qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?" La respuesta es como un mensaje póstumo y contiene un resumen profético de sus 3 años de ministerio.

En el sumario, hay una palabra que claramente resalta... ¡engaño! 

Es obvio que le preocupa: "Mirad que nadie os engañe" Y más tarde, volverá sobre el tema varias veces... vs.5 "Y a muchos engañarán" vs.11 "Y engañarán a muchos" y otra vez en vs.26 "De manera que engañarán... aún a los escogidos" 

El engaño es una debilidad muy humana. ¿Quién no lo ha sufrido alguna vez? Así que todos -en alguna medida- somos susceptibles de engañar y ser engañados. Pero si hay un tipo de engaño que destruye ese es el... ¡espiritual! 

Esta es la conexión que Cristo realiza. Habrá muchas y variadas señales antes de su venida pero -una en particular- será como una flecha en el corazón de los suyos. Y lo sorprendente es que el peligro no vendrá del mundo sino... ¡de dentro de la iglesia! Y será como cuando una persona que amas... ¡te traiciona! 

Si piensas que por ser un engaño que ocurrirá dentro podemos identificarlo fácilmente... ¡te equivocas!  

El énfasis de la advertencia me hace pensar que a varios tomará desprevenidos. De otro modo, no serían muchos. Y es que hay en la iglesia quienes están más preocupados de las catástrofes y conflictos que de la señal definitiva.

¿Qué hace a este engaño tan efectivo como para arrastrar a muchos incluso escogidos? 

La palabra engaño aquí es la misma que usa el Apocalipsis para describir al diablo: "Y fue lanzado fuera... Satanás el cual engaña al mundo entero" 

Si pudiéramos calificar el engaño diabólico, diríamos que es un tipo de seducción que lleva al extravío. Puede venir en el envase de una personalidad, una moda religiosa o una corriente doctrinal. Y lo que lo hace tan efectivo es que vendrá con la fuerza de la verdad... ¡y nadie mejor que el diablo para aparentar lo que no es!

Dirás... ¿Cómo puede un engaño diabólico venir de dentro de la iglesia? ¿No era que el diablo no tenía lugar en la congregación de Dios?

Déjame ver un motivo:

En toda iglesia hay gente que nunca experimentó el nuevo nacimiento, que no ponen su mirada en las cosas de arriba, los sensuales que no tienen el Espíritu... Estoy hablando de cristianos carnales que pueden estar sentados en una banca, liderar un ministerio o... ¡pastorear una iglesia! Así que alguna de esta gente será el "caldo de cultivo" por el cual el diablo hará rodar su engaño...

¿Piensas que esta gente será fácil de identificar?...

Muchas veces, la gente carnal en una iglesia son los más populares... ¡Hay predicadores carnales que son la delicia de sus congregaciones! También hay quienes rinden culto a la personalidad de un "ungido" y están cautivos en torno al carisma del "Siervo de Dios" y lo hacen con la evidente complacencia de ellos...

Recuerda que la carne es un perfecto aliado del diablo. Y -como todo engaño- habrá quien engaña por premeditación y quién lo hará por estar engañado... 


Alex de la Iglesia

Corazón Partido

on 25 diciembre 2010

Corazón Partido
   (Primera Parte)

En Mateo 24 hay una interesante pregunta de los discípulos y una más que inquietante respuesta de Cristo: "Dinos,... ¿Qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?" En los versículos 4 al 13 Cristo responde con una mezcla de advertencias, profecías y enseñanzas.

Una de aquellas respuestas es la que da sentido a mi artículo: "... Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará" 

A simple vista... ¡Parece preocupante! 

Es obvio y -para mí- fuera de toda discusión quienes son los "muchos". Hay algunos que quieren situarles en el mundo pero los muchos son creyentes quienes en el contexto de descomposición de la sociedad y, como resultado de una malicia extendida en la iglesia... se verán enfriados en su amor. 

Es preocupante que estos creyentes del amor frío, sean muchos. Hubiera preferido que sean pocos porque -siendo muchos- hay más posibilidades de que tú y yo podamos entrar en este grupo. Así que, estos muchos no van a reconocer denominaciones ni organizaciones: Hasta los creyentes más pintados y quienes gustan proclamar de que viven el evangelio bíblico... ¡Pueden acabar dentro! 

Yo podría identificar a estos muchos con la iglesia de "Laodicea" -la última de las siete- que también es señalada como una iglesia popular y... multitudinaria.  

¿Sobre que fundamento hago esta afirmación? Sobre dos...

Tenemos que hilar fino aquí. Estos muchos sufrirán un cambio de consecuencias imprevisibles... Esto puede significar que una parte conserve su amor pero sin congregarse y otra, busque iglesias que se ajusten más a los nuevos retoques hechos en el amor.

Hay países enteros que se han convertido en una larga milicia de creyentes apartados de la iglesia que -sin embargo- siguen creyendo en Dios -ahora- a su manera. Tienen cierta afición por la Biblia, consumen música cristiana, sermones radiales y libros pero... ya no quieren saber más nada de cultos, iglesias y pastores. 

Al otro lado, encontramos otro fenómeno. Multitudes que una vez fueron radicales en su fe, vivían la "senda antigua" del evangelio primitivo, tenían una fidelidad "a prueba de balas"... que hoy los encuentra siendo parte de "Ministerios" revestidos de una muy fina capa de verdadera espiritualidad que termina reinterpretando porciones enteras de la Biblia...

Estoy hablando de creyentes que -una vez- habían rendido su vida en el altar del sacrificio pero ahora ya no comulgan con aquello. Es más, reniegan de todo lo tradicional para venir a ser parte de un evangelio nuevo y más aceptable que licuó las viejas verdades para dar a luz un producto pensado para el hombre moderno. 

Enfriados en el amor, no necesariamente significa fríos. Más bien, calmados, serenados o apaciguados. Hay una palabra que lo resume todo: templado. La misma palabra que Cristo usó para la iglesia de Laodicea en una versión más incisiva: tibio

Este es el peligro que todos enfrentamos. Son muchos los que se enfriarán. Por eso, las nuevas doctrinas y las iglesias modernas congregan a... ¡multitudes! A no confundirse. No tiene porque ser la bendición de Dios que las llena sino porque Cristo dijo: "El amor de muchos se enfriará" 

Así que, un creyente tibio o templado en su amor es también uno vencido y derrotado. 

Uno que ya no quiere plantar cara a sus propias carnalidades, al diablo y al mundo. Uno que ahora se niega a vivir las contradicciones de la vida cristiana. 

Uno que acepta la reinterpretación de Dios como uno que sólo existe para "colmarnos de bienes" y a la Biblia como apenas una simple fuente de principios de éxito...


Alex de la Iglesia 


Dinero y la Iglesia III

on 21 diciembre 2010

Dinero y la Iglesia
(Tercera Parte)
Mateo y Hechos cierran y abren sus libros con sonoros mandatos: “Id y predicad el evangelio a todo el mundo” y “Y me seréis testigos… hasta lo último de la tierra” Entre éstos dos libros hay una bisagra que supone el nacimiento de la iglesia. Así que la causalidad es la razón detrás de estas palabras.

Soy de los que creen que la iglesia tiene un motivo de ser. La iglesia -al menos en el principio- no vio la luz para ser un club social, un centro caritativo o un espectáculo espiritual sino... un lugar de preparación para el evangelismo mundial en el que la predicación jugaría un papel decisivo de principio a fin.

Cuando la iglesia se "durmió en los laureles" -después del éxito que resultó la inauguración en Jerusalén- se desató (con el guiño de Dios) la primera persecución de la historia para recordarnos que los mandatos no son mera literatura.

Si hoy tomamos en cuenta esto -en el contexto del mundo en que vivimos- la misión no puede ser cumplida sin recursos. Una iglesia que piensa en reeditar aquellos mandatos, tiene que tener un plan financiero de ingresos. Los Bernabé tienen que contarse por cientos y la liberalidad tiene que ser más que retórica.

Creo que de alguna manera, todos estamos en deuda con los anónimos que apoyaron las misiones en el mundo. No estoy hablando de los "asalariados" (aquellos que con gusto aceptan un puesto en el tercer mundo con dinero del primer...) sino de quienes como Pablo respondieron a la "visión del varón macedonio" 

Sin embargo, reconozco dos problemáticas aquí:


Hoy día, hay tantas iglesias como visiones. Unas hacen énfasis en la sanidad, otras en la liberación, otras más en las profecías... pero muy pocas hacen sinceros esfuerzos misioneros. Me preguntarás: "¿Como sabes eso?" Alcanza con mirar la condición del mundo para darse cuenta que tantas iglesias con tantos recursos no están haciendo todo lo que pueden... ¡Simple lógica! 

Así que si las iglesias que no tienen una visión mundial reciben recursos... ¿Dónde los invierten? Sin entrar en detalles, basta decir que mucha inversión -quizá excesiva- va para el sostén como la publicidad del ministerio.  

Con frecuencia, el grado de inversión va de la mano con la ambición o el interés que mueva a sus líderes. Hay pastores que se han convertido en personalidades a la altura de los políticos o las celebridades. Por lo que mantener ese estatus, puede costar buena parte de sus ingresos.

Al otro lado, hay iglesias que sí tienen una visión misionera. Hacen sinceros esfuerzos para ganar el mundo, envían misioneros y los costean con el apoyo de su gente. Normalmente, son iglesias sacrificadas que viven la cara más costosa del evangelio moderno. He conocido en alguna de ellas a gente con más conciencia de la necesidad global que algunos afamados pastores...

Sin embargo, la promoción de líderes con un evidente oportunismo carnal y el descuido paulatino de la necesidad de sus obreros, acaba por traer descrédito sobre la organización. En particular, cuando ésta ha hecho de las misiones una bandera de su ministerio. 

Y cuando la desconfianza comienza a asomar su cara, la liberalidad del principio acaba resquebrajándose...

Alex de la Iglesia

Dinero y la Iglesia II

on 14 diciembre 2010


Dinero y la Iglesia
(segunda parte)

Hoy día -hablar de dinero en la iglesia- es tocar un tópico controversial. Mientras, el mundo secular parece al acecho de cada nuevo escándalo financiero, la propia iglesia navega entre dos aguas: Aquellos que prefieren ocultarlo todo bajo un manto de compasión y los que vaticinan juicios apocalípticos. En el medio, muchas víctimas sinceras... 

Esto ha provocado algunos resultados lamentables. Están aquellos que centran el evangelio en una suerte de "lámpara de Aladino" donde Dios existe sólo para satisfacer nuestros deseos materiales. Los cultos se convierten en una subasta de quién da más para obtener más. Y el predicador un mero recaudador espiritual de dinero. 

Pero también puedes encontrar a iglesias enteras que tienen miedo al dinero. Para justificar eso, han convertido a la pobreza en una virtud espiritual. No se atreven a predicar de dinero y -por lo tanto- viven de la "caridad ajena" El estado de estas iglesias y sus pastores es por demás deplorable. La mendicidad es la marca de estos ministros...

Así que el dinero es un tema polémico pero... ¿Por qué esta discusión? Porqué no hay tanta polémica con la manera en que las tabacaleras embolsan sus millones. Porqué -por ejemplo- un político que engordó su fortuna personal a costa de una función pública vuelve a ser reelegido. Esta impunidad que favorece a la sociedad se vuelve en contra de la iglesia pero... ¿Porqué? 

Podríamos ir en varias direcciones aquí pero me voy a concentrar en una. En la historia, nadie había calificado al dinero como un dios. Cristo lo hizo y le llamó Mamón. Mamón significa riquezas pero más que una figura expresa un concepto. En Mamón encontramos la personificación del dios dinero.

Alguien dijo: "Mamón evoca la seguridad económica y el éxito en los negocios" No puedo menos que sorprenderme de esta definición. Si hay una generación materialista y consumista por excelencia, esa es la nuestra. Pero, la noticia, es que ahora también una gran parte de la iglesia moderna va en la misma dirección

Muchos pastores e iglesias se congregan en el "Nombre de Cristo" sólo para adorar al dios Mamón. Un show cristiano salpicado con la teología de Mamón. Casi como los israelitas de antaño que adoraban a los ídolos en el templo de Jehová ostentando las riquezas como lo hacía la iglesia de Laodicea

Esto que sucede con el dinero no es un mero problema de avaricia pero revelador de la verdadera condición en que camina una parte de la moderna cristiandad. Una iglesia así gana publicidad pero pierde impacto real. Estoy hablando del impacto que causaban los creyentes primitivos en un tiempo en que la fe costaba la reputación, el dinero y la vida...

El dinero es un dios y -por lo tanto- competirá por nuestra lealtad. Nadie puede tocar un dios sin herir la sensibilidad de sus seguidores. Los hay dentro y fuera de la iglesia. Para muchos el dinero es una "vaca sagrada" porque es el ídolo al cuál sirven. Su credo puede resumirse: "Pídeme cualquier cosa pero... ¡No toques mi dinero!" 

Uno de los conflictos más duros que Pablo tuvo fue cuando "liberó" a una muchacha con "espíritu de adivinación" Uno de los desafíos más grandes es cuando tenemos que tratar con gente que cargan la teología de Mamón. Esto despertará no pocas polémicas. Una cosa es que la gente de más para obtener más y otra -muy diferente- es que la gente de más para sacrificar más... ¡Eso duele y mucho!   


Alex de la Iglesia


Dinero y la Iglesia

on 10 diciembre 2010

Dinero y la Iglesia
(Primera parte)

Hay una cosa que todos anhelamos tener pero... nadie quiere hablar. Me refiero -por supuesto- al dinero. ¿A quién no le gustaría engordar su cuenta bancaria? Seamos honestos entonces y reconozcamos que el dinero es una parte vital de la vida. 

Sin embargo, a todos nos gustaría tener más dinero pero no nos gusta que se nos hable del dinero. He estado en iglesias donde había una alegría indescriptible hasta que el sermón trataba de dinero. Entonces, el ambiente se caldeaba, se volvía tenso... ¡casi podía cortarse con un cuchillo! 

Voy a ser muy sincero contigo, a mi tampoco me gusta hablar del dinero. Mucha gente, tiene la impresión de que en la iglesia solo se habla de dinero. Frases como "En la iglesia te vacían los bolsillos" o "El pastor huele el dinero" pueden ser buenas excusas que a veces corresponden a hechos verídicos. 

Hace unos días, el futbolista Kaká declaró: "Mi momento con la iglesia Renacer de Cristo acabó y seguiré con mi búsqueda de Dios" Esto lo dijo, después de que los líderes de la iglesia (a la que Kaká había donado un millón y medio de euros) fueran condenados a cuatro años de prisión por evasión de impuestos. 

Así que cuando hablamos de dinero, tenemos que tratar con estas cosas... 


Sin embargo, no deja de asombrarme que Cristo habló más acerca del dinero que de cualquier otro tema. Aunque nunca recibió diezmos, el dinero era un tema recurrente en su enseñanza. Alguien dijo que en la Biblia hay 500 versículos que hablan de la oración, otros 450 de la fe, ¡pero más de 2350 del dinero! 

Así que podemos discutir las formas pero los números están ahí y son contundentes. ¿Por qué este énfasis? Acaso, ¿hay algo en el dinero que mereció esta prioridad de Cristo? Esta es la pregunta que debemos contestar.  

Es obvio que el dinero afecta. Tanto si lo tienes como si no. La presencia o ausencia de dinero puede cambiar a una persona para siempre. Alguien dijo: "El dinero es un esclavo formidable pero también un amo terrible" No puedo estar más de acuerdo con esto. En todo tiempo, las gentes han ido detrás del dinero. Hay quién por dinero vive y mata. Todo parece girar alrededor del dinero y solo quién no quiere verlo puede negarlo. 

Así que desde esta perspectiva me parece lógico que Cristo haya hecho un énfasis en el dinero. Al fin y al cabo, estaba hablando de algo que es una prioridad en los hombres. Y como toda prioridad conlleva una fuerza en sí misma, un poder. ¡Y aquí está el dilema!

Todo poder puede resumirse en una premisa muy simple: Controla o se controlado. La gente dice que el dinero es corrupto pero yo no estoy de acuerdo con ello. El dinero es poder y como todo poder el resultado está en la medida en que podemos controlarle o ser controlados. 

El problema no es tener dinero sino que el dinero te tenga a ti. El peligro no es manejar dinero sino ser manejado por el. Por eso hay gente honesta que tiene dinero y deshonesta que no lo tienen. La disyuntiva no es la cantidad de dinero sino la cantidad de control. 

Esto -a mi juicio- valida toda la enseñanza que Cristo nos pueda dar... 

Alex de la Iglesia

Cristiano Moderno II

on 09 diciembre 2010

Cristiano Moderno
Segunda entrega...

Es cierto que una cristiandad asi es preocupante… Pero: ¡Cuánto más sus líderes! Está claro que hay una responsabilidad creciente en los líderes de la iglesia. Obviamente, hay muchos que están más preocupados de los números que de la calidad. Actualmente, tenemos predicadores que saben impresionar bien ante las cámaras, tienen un léxico cuidado y son los paradigmas del éxito pero… ¿Cuánto de esa espuma es verdadera sustancia? 

Hay un patrón bíblico para conocer el árbol que son los frutos que produce. Esta es la regla de medición. Un líder puede causar excelente impresión pero la vara para medirle deben ser sus frutos. Yo entiendo que un buen padre puede acabar teniendo malos hijos pero la regla es que un buen árbol debe producir buenos frutos.

La pregunta que los líderes deberían hacerse es ¿Qué tipo de cristiandad están produciendo? Yo entiendo que uno mismo no puede cambiarse, que Dios tiene que hacer un milagro. Eso está claro para mí. Pero esto debe ser enseñado y trasmitido a la gente ¡allí está el papel del líder! Es interesante que –en la Biblia- el oficio de pastor vaya unido al de maestro. Porque se puede ser un maestro sin ser un pastor pero nunca pastor sin ser maestro.


En el concepto bíblico, un pastor no está solo para emocionar a la gente o entretenerla pero –sobretodo- para enseñarle. La enseñanza tiene que ser un pilar sobre el que se construye un buen ministerio. Claro, la enseñanza no es todo ¡Ojala lo fuera! Una enseñanza muerta –sin la vida de Dios- puede ser “letra que mata”

Ser un líder y en particular ser uno bueno es ¡todo un desafío! Pero una mala calidad de liderazgo no puede producir una buena calidad de cristianos. Un buen líder no está para dar a la gente lo que quiere sino lo que necesita. Lo que la palabra dice. Un buen líder –probablemente- nunca será popular ni reconocido pero siempre será productivo. Al menos, a los intereses de Dios y su Reino.

Me he preguntado: ¿Cómo podemos cambiar esto? y he concluido que Cristo y Pablo ya lo sabían. Que –de algún modo- debido a la naturaleza humana esto era un proceso irreversible. Me tranquiliza saber que como siempre hay y habrá un remanente. El Apocalipsis habla de una iglesia entera “Filadelfia” y Pablo no solo da sus advertencias a Timoteo pero a todos los que “quieren vivir piadosamente”   

Alex de la Iglesia