El Efecto Barnum

on 29 mayo 2011

El Efecto Barnum
(Parte uno) El Show Business...

Si hay un hombre en la historia que escribió ríos de legendarias mentiras, ese fue Phineas Taylor Barnum. Nacido en Bethel (USA) en 1810, pronto descubrió que el trabajo honesto no era lo suyo. Tras una estafa con cupones de lotería y la creación del 1º periódico sensacionalista (en el que la verdad no era tan importante como el escándalo), Barnum acabó en la cárcel. Allí aprendió los trucos necesarios que le llevaron a convertirse en un “showman” ¡de la estafa!

Cumplida la condena, puso manos a la obra. Adquirió una mujer negra ciega “Joice la Bicentenaria a quién presentó como la niñera de… ¡Washington! Más tarde, se hizo con una vieja compañía de espectáculos. A partir de allí, su show ambulante continuaría más allá de su muerte hasta fundarse el “Barnum´s American Museum”, un museo que prometía “500 mil asombros y maravillas” ninguno de los cuales era… comprobable. La mujer sirena o la máquina que desintegraba dinero son sólo algunas de las invenciones que causaron histeria colectiva y no pocas demandas judiciales en su contra…

Gracias a su carismático talento para mentir y su persuasión para afirmarlas, Barnum se convirtió en el 1º Show Businessman de la historia y un icono de las afirmaciones mentirosas. Posteriormente, los sicólogos (con Forer a la cabeza) comenzaron a estudiar la tendencia a creer afirmaciones aunque no fuesen ciertas bautizándolas como “Efecto Barnum” o “Mentira de validación personal” una teoría de la cuál se sirven líderes políticos y religiosos, el horóscopo y el mundo del espectáculo en general…

Estoy hablando de la tendencia en aceptar afirmaciones falsas como verdaderas… Barnum acunó famosas frases pero una en particular fue su lema de vida (aunque algunos dicen que pertenece a su rival Adam Forepaugh): “Por cada minuto, nace un inocente/ tonto”; sus cuatro mansiones y su evidente éxito pueden dar buena cuenta de ello…

Literalmente, Barnum vivió del cuento…


Cuantos Barnum pueblan nuestros pulpitos… no lo sé. Lo que sí se, es la cantidad –cada vez mayor- de cristianos sinceros que una vez tenían un ideal de fe y eran parte vital de la iglesia que hoy ya no están. Muchos de ellos, fueron los anónimos que ayudaron a construir los grandes y exitosos ministerios que vemos hoy. Fueron las hormigas trabajadoras, los obreros “ad honoren”, los que servían en la oscuridad que al final se convirtieron en los vasos descartables que ausentes a nadie importan ni recuerdan…

Barnum cambió su época y, muchos de los tontos perdieron su inocencia para siempre; es lo mismo que los Barnum espirituales están haciendo con nuestra generación. El resultado es gente desilusionada que ahora desconfía de la iglesia en la misma proporción que antes lo creía todo. En el medio, asoma un nuevo tipo de cristiano que piensa con la razón lo que antes aceptaba con el corazón y, además tienen un agudo sentido espiritual para debatir cosas que podrían enriquecer a la iglesia…

Ahora, yo sé que estos son gente incómoda que incomoda y un Barnum suele evitarlos a toda costa. Si tú eres uno de ellos, serás bienvenido hasta el día en que abras tu boca y comiences a decir aquello que todos callan…

Estos sanos inconformistas, creen en Dios y en la Biblia pero desconfían de la iglesia y sus líderes. Muchos de ellos, fueron parte de la vorágine organizacional, fieles al remolino de actividades y, que en algún tiempo, parecían estar institucionalizados… ¡Hasta tenían la camiseta de su pastor o iglesia puesta! Pero otra vez, los Barnum detrás de los púlpitos quebraron su inocencia. Y es que hay un nuevo tipo de abuso en la iglesia del que poco se habla y mucho se sufre: Gente inocente, "los quijotes de la fe" que terminan siendo abusados por líderes sedientos de éxito a cualquier costo. Hay cientos de historias que nunca van a salir en los periódicos acerca de gente que sacrificó todo para –al final- quedarse sin nada por culpa de los Barnum en el liderazgo…

Sé que hay miedo de hablar esto y el silencio es producto de una doble acusación: rebeldes y amargados. Obligados a cerrar los ojos, muchos continúan en malas iglesias. Son los que tienen el llanto atragantado, los que todavía buscan sanidad para las heridas del pecado mientras siguen sufriendo las heridas de la iglesia… Los que –desde el llano- aún quieren predicar un evangelio que transforma vidas mientras siguen viendo a los show Businessman mandar en la iglesia…

Quizás lo irónico del caso, es que no sólo nace un nuevo tonto cada minuto en el mundo sino también en la iglesia… ¿Cuál será el destino de muchos nuevos conversos en las manos de los Barnum detrás del púlpito? Es imposible saberlo. Lo que sí se sabe, es que los Barnum en la iglesia cada día mandan más y dañan más… ¿Podría ser esta la causa de una iglesia rica y popular pero floja y excesivamente tolerante? Y es que Barnum no sólo hizo su entrada en el mundo moderno pero, su espíritu ha comenzado a infectar la otrora iglesia verdadera…

Barnum creo toda una filosofía del éxito a base de falsas afirmaciones personales. Una ideología en la cual la verdad pasa a segundo plano para dar lugar a la persuasión y al carisma cualquiera sea su fuente. De ahí que los Barnum en el púlpito a menudo sean líderes persuasivos y carismáticos que han aprendido los secretos para seducir a la gente a que crea sus afirmaciones falaces. Y, tampoco sus seguidores aceptan razones porque donde mandan los sentidos no siempre hay sensatez. Producen adictos que acaban dando al César lo que es del César, y también lo que es de Dios.

Al final, nadie se extrañe que el “culto a la personalidad” sea la lógica consecuencia…

Alex de la Iglesia

El Cristiano Burbuja

on 18 mayo 2011

El cristiano burbuja
(Parte uno) El síndrome de la burbuja:

En la película The Boy in the Plastic Bubble (El niño de la Burbuja de Plástico), Jhon Travolta protagoniza a Tod Lubicht un joven que nace con una deficiencia en el sistema inmunológico que le obliga a pasar el resto de su vida en un ambiente totalmente estéril. Su habitación es un entorno hermético y sellado contra bacterias y virus, la comida es especialmente preparada, y su único contacto humano viene en la forma de manos enguantadas. La película –basada en una historia real- transcurre sobre la adolescencia del joven…

Estaba pensando en la inmunodeficiencia severa combinada (SCDI en inglés) o el síndrome del niño burbuja para ilustrar la manera en que muchos cristianos encajan o reaccionan ante las… criticas. Los mismos cristianos que son buenos para criticar (cuando no condenar) los pecados del mundo, son los que callan ante las faltas de la iglesia. Es increíble como podemos ser tan filosos en nuestro juicio cuando se trata de juzgar el pecado de una persona (muchos familiares pueden dar cuenta de ello) y –a la misma vez- ser tan condescendientes con los pecados de la iglesia.

Puedes visitar foros o blogs en Internet que se atreven a denunciar los males de la iglesia moderna para comprobar que siempre aparecerá la legión de santurrones que condenarán tal hecho. Y si quieres un equilibrio aquí lo tienes: yo no estoy de acuerdo con la crítica como deporte. Hay gente que son críticos por naturaleza y nunca estarán de acuerdo con nada ni con nadie. Estos profetas de la crítica que aman disparar juicios apocalípticos a quién no está de acuerdo con ellos, tienen un problema: quieren llamar la atención para alimentar su baja autoestima, pretendiendo ser los dueños de la verdad… ¡Yo no comulgo con ellos!

En este punto tenemos que decir que –como en todo ámbito- hay una crítica constructiva y una destructiva. Una que edifica y otra que derriba. Puedes encontrar de los dos tipos y –en la mayoría de los casos- fácilmente identificables. Obviamente que mi posición está a favor de los que construyen, nunca de los que derriban… Pero, pensar que toda crítica hacia la iglesia es perjudicial, contribuye a dañar la imagen de la iglesia, o proviene del infierno es sencillamente un grotesco.

Hay gente que tiene problemas en confiar en la Biblia dada su honestidad brutal. Y es que la Biblia –al contrario de muchos seudo puritanos- no tiene miedo de hablar de los aciertos y miserias de sus personajes. Grandes personajes son descritos en su totalidad sin tapujos ni pretextos. Un personaje decisivo como el patriarca Noé aparece borracho y desnudo en su tienda. El gran legislador y libertador de los israelitas es también definido como un asesino e iracundo que pierde años en el anonimato y la oportunidad de entrar en la Tierra Prometida. David -quién dio a Cristo el titulo de “el hijo de David”- es retratado también como un inmoral que alguna vez tuvo que asesinar a un inocente y ocultar su pecado en el propio ejercicio de su reino…

Acaso, esto ¿desprestigia la Biblia? o ¿Daña su imagen? ¡Claro que no! En realidad, la honestidad de la Biblia nos acerca a ella y, su franqueza nos identifica… Muchos han creído en la Biblia y se han identificado con ella por los mismos ejemplos que acabo de describir. Otros han cobrado ánimo por la sencilla razón de que si Dios puede usar a ellos, también puede usarme a mí… Así que la Biblia no tiene miedo de ilustrar, a veces juzgar y, otras criticar el pecado de sus propios personajes mientras algunos siguen insistiendo en que la crítica no viene de Dios...

Una forma de manipulación y control muy común que practican organizaciones, pastores e iglesias es el “No juzgues” Según esta teología, el juzgar no es de Dios sino del diablo. Un versículo favorito que citan es “No juzguéis para que no seáis juzgados” y “Con la misma vara con que medís serás medido” pero olvidan que esta es sólo una parte de la verdad, y que esto suele ser astutamente empleado por líderes sin escrúpulos para acallar toda critica aún la que es válida y con motivos…  

Muchos de los ministerios y ministros que al final cayeron en pecado vivían rodeados de una corte de aduladores, lisonjeros y serviles que vivían en una burbuja de falsa espiritualidad. Gente que prefería vivir con sus ojos cerrados a la realidad, los avestruces espirituales que escondiendo su cabeza dieron rienda suelta a toda clase de tropelías por parte de sus líderes…

No te equivoques, la critica no daña la imagen de la iglesia (de por sí bastante dañada), lo que daña es la falta de autocrítica y el esconder los pecados. Nadie mejorará la iglesia por callar y disimular sus faltas pero te aseguro, que puede hacer mucho bien por denunciarlas a tiempo…

En la antigüedad, una parte de servir a Dios era denunciar los pecados de Israel y, cuando Pedro con su hipocresía arrastraba a otros en su simulación, Pablo le reprendió cara a cara y en público: “Pero cuando vi que no andaban rectamente conforme a la verdad del evangelio, dije a Pedro delante de todos…” Cuando tú ves que líderes e iglesias no andan rectamente (como quiera que se llamen) ¿Te callas la boca? ¿Has pensado en cuantos inocentes serán decepcionados si nadie habla?

Esto es lo que intentamos por este medio hacer, podemos salvar vidas de las garras de los fraudulentos y engañadores pero si alguien no quiere abrir los ojos entonces… ¡déjanos hacer nuestro trabajo!

Alex de la Iglesia

Aviva-miento II

on 01 mayo 2011

Aviva-miento
(Parte Dos) Numerología evangélica

A los evangélicos nos encantan los números más allá de querer reconocerlo públicamente. Conocí a un líder que servía en una organización del tipo “sectas bíblicas” que decía creer en la calidad versus la cantidad. Sin embargo, hacía el final solía preguntar a sus diáconos cuanta gente habían asistido para medir el éxito o fracaso de sus reuniones… ¡Una fantochada! Así que nadie se engañe aquí, los evangélicos en general también hacemos numerología de nuestros eventos y… ¡vivimos de las encuestas!

Para el caso, uno de los personajes más citados ha sido el libro de Patrick Jhonstone en Operación Mundo (un escrito de 1993, que tenía fama de ser la mejor fuente disponible de censos sobre religión…). Este libro (originalmente de ¿oración?) ha sido el vademecum de líderes y publicaciones evangélicas para respaldar y confirmar el avivamiento en Latinoamérica. Las cifras allí arrojadas parecen corroborar el crecimiento demográfico de la iglesia y su influencia en la sociedad americana en general.

Es E. Cleary quién –sin embargo- desnuda la poca seriedad de los números o la dudosa fuente de los porcentajes cotejando el trabajo antes mencionado con estudios y publicaciones más serias libres de compromisos altisonantes. Este trabajo será el motivo de mi segundo artículo sobre Aviva-miento...  

Para comprobar como nos atrae la numerología (siempre que presente números favorables, claro) y que poco fiables a veces pueden resultar, analicemos los porcentajes a la luz del estudio antes mencionado:

En Operación Mundial, Jhonstone dijo que el 27,9 % de todos los chilenos eran pentecostales, y el 25,4 % carismáticos. Estas cifras son muchos más altas que las reportadas en el censo nacional llevado cuidadosamente a cabo en 1992, que muestra a sólo el 12,4 % de evangélicos. Más tarde, el censo del 2002 asegura que los evangélicos alcanzaban el 16 %. Otros estudios posteriores confirmar los niveles de 1992…

En 1993, Jhonstone dio a la población evangélica en Brasil un 21,6 %. Una cifra que contrasta con el censo nacional del 2000 que arroja sólo un 15,4 %. Incluso, los propios evangélicos en Brasil parecen simpatizar con la cifra más baja en el censo. El sitio Web (www.infobrasil.com) del Servicio de evangelización para América Latina proporciona información basada en el censo nacional, no en los números de Jhonstone.

Si Brasil parece ir a la cabeza en el porcentaje de evangélicos, hay líderes que insisten en identificar a Guatemala como el país más evangélico de América Latina. Sin embargo, el crecimiento ahora parece haberse estabilizado en sólo un 25 %. La organización Gallup comenzó a realizar encuestas en la década de 1990 incluyendo las cuestiones de afiliación religiosa… La encuesta confirma el porcentaje antes descrito.


Entonces… ¿Por qué una encuesta que tenía fama de ser la mejor fuente resultó poco seria? Voy a repetirlo tan fuerte como pueda… a los evangélicos en general nos encanta hacer numerología de nuestros eventos. Una constante necesidad quizá de justificar ¿inversiones? o ¿metas?, alardeando de números que –con frecuencia- no parecen reflejar la realidad.

No puedo encontrar una actitud más contradictoria que la que acabo de describir anteriormente. Francamente, estos son los momentos en que la iglesia parece ir en una dirección y… ¡Cristo en otra! Una cosa es predicarle a todo el mundo y, otra muy distinta, es perseguir a las multitudes para promocionar mi ministerio como un éxito. Cristo predicaba a las multitudes con el entendimiento de que la masa es un elemento inestable… ¡hoy pueden seguirte y mañana crucificarte!; mientras revelaba las cosas secretas del reino a los discípulos. 

Recuerda que la condición para que un fruto sea validado no es que ocupe un asiento, llene una tarjeta o sea un número más en un evento… Pero, sobretodo, que permanezca… Sin embargo, este principio espiritual parece un papel corroído por el tiempo en las agendas de los líderes de nuestra generación quienes creen (y hacen creer) que los números son la única marca de éxito en el ministerio.

Hay iglesias y líderes que han construido su reputación a base del énfasis en los números y el apego a porcentajes dando poca o ninguna importancia a lo que cuenta: La calidad y solidez de las conversiones.

El resultado de todo ello -a menudo- es el mal llamado avivamiento...

Alex de la Iglesia